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Entrenamiento con Kenko

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Entrenamiento con Kenko

Mensaje por Sonzu~ el Jue Mayo 17, 2012 1:22 pm

Me había despertado antes que de costumbre, solo las primeras luces del alba iluminaban la mañana, los rayos de Sol se asomaban tímidamente, mientras que las estrellas, algo tenues, decidían dar paso al Día y se escondían tras la nueva claridad.
Mi madrugar se debía a que tenía un entrenamiento pendiente con el actual Tsuchikage, Kenko Jiongu. Ya le conocía de veces anteriores, pero en nuestra primera misión llegué tarde, y esta vez pretendí causar una mejor impresión. No todos los días a una se la hacía hueco en la apretada agenda del jefe de la villa, aunque en el fondo no me agradaban las superioridades. De haberme dado una impresión diferente a la que tenía de él seguramente hubiera pensado de otra forma, pero si el liderazgo no se le había subido a la cabeza, que era lo que esperaba, seguiría siendo el mismo risueño Kenko de siempre, y eso me agradaba gratamente.
Iba a un lugar cerrado, pues el sitio de nuestro encuentro estaba claramente citado, por lo que esta vez no llevé la bufanda que tanto solía ponerme en los últimos días. No quería gastar inútilmente lo poco que quedaba de su esencia, por lo que la dejé perfectamente colocada en la entrada, sin atreverme a tocarla más de la cuenta si quiera, y esta vez cubrí mi cuello con la bandana de Iwagalure, completamente orgullosa de mi villa. Llevaba mi cabello carbón recogido en una coleta alta, pero todavía llegaba a caer por debajo de mis hombros, tocando delicadamente la tela negra de mi camiseta.
No me molesté en echar demasiados vistazos a la imagen que el espejo me devolvía, seguía teniendo el mismo aspecto que siempre, aunque quizá hoy en mi mirada se pudiera adivinar un brillo de emoción, un pequeño detalle que quizás otros días estaba ausente.
Completamente preparada, salí de casa y me encaminé hacia la Sala que se encontraba dentro del edificio del Tsuchikage. Si mis conocimientos no eran erróneos, esta había sido inaugurada hace poco, por lo que con el breve tiempo que teníamos a Kenko como “líder” ya contábamos con esta mejora. A muchos a lo mejor se les pasara por alto, pero lo cierto es que estas pequeñas cosas son las que hacen cambiar muchas otras, y si el anterior Kage no estuvo lo suficientemente atento con nosotros, es que ya era hora de tener un cambio.
Cuando llegué a Iwagakure era aún pequeña, y no me acuerdo bien de las cosas que pasaron de por medio, quien nos guió bien y quien nos encaminó al fracaso, pero lo importante era que ahora estábamos en un sendero tranquilo a manos de un apacible viento, y ponía fe ciega en que este viento siguiera siendo benévolo con los habitantes de la villa.
Y, poco a poco, me hacía más fuerte, y con suerte antes de lo que esperaba me conseguiría convertir en una ninja decente, que viviera por y para su hogar, sirviendo con lealtad al lugar que la acogió con los brazos abiertos, y devolviéndole todo lo que un día le ofreció sin intereses.
Tal vez después del entrenamiento de hoy, Kenko se fijara en mi, y él diera un voto de confianza en que llegara a ser una buena shinobi igual que yo lo deposito en él. Quién sabe… tal vez también mis padres estarían orgullosos de mí si me vieran ahora, y llegue el día en que esta carga perlada se convierta en un signo de respeto. Tal vez… y solo tal vez, llegue el día en el que los demás conozcan el poder del Byakugan.

Pero estos pájaros en la cabeza solo me sirven de camino, en cuanto llegué a mi destino intenté mantenerme lo más despejada posible. Son meras ensoñaciones que de nada me servirán si no logro estar atenta en combate.
Mi compañero parece no haber llegado aún, por lo que yo sola entro en la sala y decido esperar ahí. Debía de estar en medio, y empecé a calentar el cuerpo para que no me pillara desprevenida. La caminata me hizo empezar bien, pero necesitaré algo más si quiero comenzar en forma.
Cuando creo tener todas las articulaciones listas, cruzo los brazos por debajo del pecho, con las mangas de la capa que quedan algo anchas, perfectas para camuflar cualquier movimiento, y espero impaciente que llegue, con cierto entusiasmo.
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Re: Entrenamiento con Kenko

Mensaje por Agito Hoshigaki el Sáb Mayo 19, 2012 11:15 am

Kenko como de costumbre decidió entrenar en la sala especial para mejorar sus habilidades lo máximo posible para estar lo mas cercano posible a la altura del cargo de Tsuchikage, pero esta vez no entrenaría solo, sino que Sonzu Hyuuga entrenaría con él para mejorar también.
Sonzu era una kunoichi de Iwagakure con la que Kenko en ocasiones anteriores entrenó en un campo improvisado de los páramos, también realizó una misión junto a él pero claramente no sería suficiente para reconocer todos los atributos de la ninja, eso si, de sobra sabía que su compañera era poseedora de el Byakugan, un dojutsu que le permitía ver a trescientos sesenta grados, una vista temible y envidiosa para los demás ninjas,aunque ella no sería la única que tuviese un dojutsu ese día en la sala de entrenamientos, ciertamente Kenko podía dar muchas sorpresas.

Kenko al fin llegó a las puertas de la sala de entrenamiento especial, llegaba puntual pero aún así parecía que su acompañante llegó antes que él, habría llegado antes pero el cargo de Tsuchikage es muy absorbente y le mantenía muy ocupado, pero aún así llegó a tiempo,justo, pero a tiempo a fin de cuentas.

Kenko abrió la puerta mostrando le a su compañera de entrenamiento su ropa normal, su camiseta de manga corta, su ataúd, sus pantalones pirata y sus brazos vendados, lo único nuevo en su vestuario era el kapa y el sombrero que se le otorgaba al Tsuchikage para indicar su puesto. Este sonreía al entrar de una forma alegre y pacifica, como de costumbre, por lo visto Kenko no había cambiado lo mas mínimo, eso era bueno porque no había cambiado su forma de ver a los demás aunque ahora su puesto le hiciera liderarlos.

No parecía ir de malas intenciones ni muchísimo menos, ya que solo era un entrenamiento amistoso, Kenko intentaría enseñarle todo lo posible a su compañera e intentaría aprender todo lo posible de ella, ya que hasta el maestro mas sabio puede aprender de la mente mas inexperta,así los dos saldrían con sus conocimientos enriquecidos y con sus habilidades mejoradas hasta niveles insospechados, al menos, eso confiaba Kenko.

Mientras entraba a la sala y cerraba la puerta, solo sonriendo, sin mediar palabra recordaba a Asuke y se preguntaba a si mismo si este combate sería igual que el que esos dos colosos mantuvieron antaño, cuando Kenko aún no era coloso, sino tan solo mortal, tras entrar y mirar a Sonzu decidió hablar con ella para dar comienzo el combate.

-Siento la tardanza, pero estaba ocupado con todo el papeleo, en fin comencemos el combate sin mas demora, así seremos mas fuertes en un abrir y cerrar de ojos-después de esas breves palabras se colocó en posición de combate preparado para cualquier improvisto-Vamos, atácame, que de comienzo el entrenamiento-dijo aún sonriendo de forma risueña y alegre, sin parecer peligroso, como de costumbre, al parecer su cargo no le había cambiado.

La verdad es que desde que Kenko estaba en el poder como Tsuchikage las cosas habían cambiado mucho, y casi todo a mejor, en comparación con su predecesor Hamg, que no hizo gran cosa por la villa, Kenko era un trabajador nato, aunque era comprensible, pues todo lo que tenía Kenko lo había conseguido por puro y duro esfuerzo y trabajo, por lo que ahora debería esforzarse y trabajar igual de duro por la villa que tanto le había dado con el tiempo, por ejemplo un hogar con el que llenar el vacío que dejó la villa oculta de la Cascada
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Re: Entrenamiento con Kenko

Mensaje por Shurami Kins el Sáb Jun 02, 2012 11:23 am

Me levante muy tarde,el sol ya habia salido hacia horas y yo estaba en la cama espatarrado,la noche anterior habia estado hasta las tantas bebiendo alcohol y nada mas despertarme lo primero que vi fueron unos cuantos recipientes vacios,me dolia la cabeza y tenia un entrenamiento con el Tsuchikage y mas shinobis de Iwagakure,no me queria presentar mal asi que fui al cuarto de baño y me mire al espejo,estaba despeinado y con unas ojeras muy aumentadas de tamaño con respecto a las que habia tenido la desgracia de ver,me arregle un poco menos por las ojeras y el dolor de cabeza,quedaba poco tiempo
para el entrenamiento y tenia que apresurarme,corri hasta la cocina y empeze a engullir muchos bollos rellenos de chocolate,eran los que solia comprarme mama y ahora que no estaba conmigo me cabreo mucho,tire los bollos al suelo y los pisotee con fuerza como si de un acto reflejo se tratase,me volvi a acordar del entrenamiento y sali pitando por la puerta de casa,recorri las calles de Iwagakure con tanta prisa que levantaba polvo al correr,en poco rato el edificio del Tsuchikage ya se alzaba sobre mi vista,era un gran honor para mi aquel edificio,representaba la residencia de una persona con gran poderio tanto politico como militar,me referia a Kenko Jiogu actual Tsuchikage,pero yo respetaba a cualquier shinobi de mayor grado que yo por su superioridad de sabiduria y control de jutsus etc,lo evalue con la vista y esboze una sonrisa de orgullo y satisfaccion al tener ese gran edificio delante mio,entre por la puerta ya sin prisa,andaba a paso relajado pero no me encontraba nada bien,sabia la sala en la que me habia citado,era la sala A1 en la que solian citarse los actos mas importantes,tal vez no fuese un entrenamiento normal,abri la puerta con cuidado y me encontre en aquella estancia al mismisimo señor Tsuchikage y a la chica que me habia ayudado con la mision de capturar a los tejones que porcierto no sabia su nombre,esta seria la ocasion para hacerlo.

Tenia una pinta algo desganada la cual intente mejorar cuando el Tsuchikage me miro,estaba casi seguro de que hariamos algo especial,nos habia citado a 2 personas y eso me parecia mejor,la chica era muy agradable y simpatica y me encantaria llevarme bien con ella,intente romper el silencio que se manifesto con mi entrada diciendo unas palabras.

-Perdonen por el retraso,ya he venido.

tras recitar aquellas palabras aguarde a la espera de ver como reaccionaria el Tsuchikage,estaba muy preocupado por el estado en el que me encontraba,lo estaba pasando mal y desde luego no volveria a beber alcohol un dia antes de tener que entrenar,mi mama siempre me decia cuando tenia sobre los 5 años "Kins,siempre que vayas aun sitio prometeme que lo haras con buena imagen para ser admirado"
yo lo hice,se lo habia prometido a mi madre y ahora era como si estuviera viviendo otra vez esos momentos,por aquella causa no pude evitar que una lagrima recorriera mi mejilla,le habia fallado a mama.

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Re: Entrenamiento con Kenko

Mensaje por Shika el Mar Jun 05, 2012 7:31 am

Al abrir los ojos, lo primero que distingo son los tímidos reflejos que la luna permite entrar a través de la ventana. Giro la cabeza y observo mi habitación. Todo está como siempre, como cada mañana en la que me levanto dispuesta a entrenar. Parpadeo varias veces para hacerme a la poca luz que hay y poder ver algo al tiempo que me siento en el borde de la cama. Tengo varios pergaminos en la mesilla, pero no es mi intención utilizarlos hoy. Me estiro y dejo escapar un bostezo. Estoy algo cansada, por la noche me costó un poco dormir. Aún así, estoy dispuesta a ir al edificio del Tsuchikage para realizar mi entrenamiento.

Busco entre la oscuridad mi lamparita de noche, pues hasta dentro de una hora no podré ver nada sin su ayuda. La encuentro al borde de la cómoda y evito de milagro que caiga al suelo. Suspiro y la enciendo. Su luz cubre cada objeto de la habitación y abro el armario para coger mi ropa.

Ayer no tenía ánimos de prepararla, como había hecho en otras ocasiones. No importa, no soy una persona desordenada. Tardo poco tiempo en escoger una camiseta negra ceñida, pero no tan escotada como las de otros días. Últimamente el tiempo está más seco, así que decido coger un pantalón corto y así no pasar calor. Me visto y me calzo con los zapatos de siempre.

Me acerco al espejo bajo el que dejo normalmente mi lazo y observo mi imagen. Aún no estoy del todo despierta, pero, pese a que hoy mis ojos no lucen como de costumbre, no se ven muchos cambios con los otros días. Aún frente a mi reflejo, me froto los ojos y me hago una coleta alta, sujetándola con el lazo negro.

Me paro un momento a pensar en los planes de hoy y me dirijo a la cocina. Agarro un tazón, lo lleno de leche tibia y lo dejo sobre la mesa. Busco con la vista el pan y, cuando lo encuentro, parto dos rebanadas. Me dirijo a la silla en que suelo sentarme y, con los codos sobre la mesa, me bebo la leche a sorbos. Hoy me cuesta más despertarme, pero confío en que estaré despejada cuando el sol asome por el horizonte.

Dejo el tazón vacío en la mesa, consciente de que cuando vuelva tendré que recogerlo. Me estiro de nuevo y, tras levantarme de la silla, me cubro con la capa de Iwa. Abro la puerta principal y me aventuro a las calles de mi aldea. Puedo escuchar las canciones de los pájaros, entremezcladas formando una bella melodía para mis oídos. Sin embargo, no me entretengo, pronto amanecerá y no quiero perder el tiempo.

Hoy el ambiente está más seco que otros días, por lo que puedo ver cómo mis pies levantan pequeñas nubes de polvo al pisar el suelo. Un pequeño ratón consigue sacarme una sonrisa al pasar correteando por delante de mí. Al fin y al cabo, por poca humedad que pueda haber hoy en el aire, los pequeños roedores que habitan bajo las casas de la aldea y entre sus paredes, saldrán de sus madrigueras para sobrevivir otra jornada más.

Suspiro y parpadeo varias veces, como en el momento en que me desperté. Con el gesto, consigo despejarme casi al completo. Aprieto el paso y, un rato después del amanecer, me paro en frente del edificio del Tsuchikage. Entro y me dirijo al mostrador, ahí me informan de que todavía hay salas libres, por lo que me encamino por el pasillo hacia una de las salas. He tenido un pequeño error, y es que no le he preguntado cuáles están libres y cuáles no, pero no importa.

Un shinobi con mala cara me alcanza en su camino por el edificio y me aparto para dejarle pasar, sabiendo que no me convendrá ponerle de mal humor teniendo en cuenta su aspecto. Le pierdo de vista por el pasillo y supongo que irá a entrenar, aunque no consigo evitar pensar que yo tal vez me habría decantado por tomarme el día libre si me encontrara mal.

Caigo en la cuenta de que yo tampoco tendré una mueca muy animada, por lo que me esfuerzo en recuperar la sonrisa que se me borró del rostro durante el camino y me froto los ojos, intentando despertarme completamente. Me río de mí misma al ver lo mucho que me esfuerzo en aparentar estar perfectamente ante los demás, algo que, aún en un pequeño grado, consigue animarme un poco.

Sacudo la cabeza para despejar la mente y sigo caminando por el pasillo. Llego a la primera puerta y decido probar, por lo que la abro lentamente, cruzando los dedos para que, si hay alguien dentro, no se moleste por mi maleducada intromisión.

Observo el interior de la sala con atención y me sonrojo al descubrir que tres shinobis se disponen a entrenar en ella, entre ellos el que se ha cruzado conmigo hace unos momentos. Mis ojos se posan sobre la chica de los ojos claros mientras mi mente intenta recordar dónde la he visto antes. Supongo que el cansancio no me ayuda a originar unos pensamientos fluidos, por lo que me limito a disculparme.

- Lo siento, ya mismo me voy.

Sonrío amablemente y me dispongo a cerrar de nuevo la puerta, decidida a buscar otra sala que si esté libre.

_________________
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~SHISHIKA~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~:


Por favor, no me sueltes
Abrázame fuerte, con todo tu corazón
Quiero estar en tus brazos
Juntos, con nuestras frentes rozándose
Nos quedaremos dormidos
¿Eres consciente de que no podremos volver a vernos?




Más allá de las fronteras y el destino:



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Re: Entrenamiento con Kenko

Mensaje por Dártirus el Vie Jun 08, 2012 12:22 pm

-Ma... tad... me...-
Tirado en la cama, con cara de zombie y espatarrado como una cría de ornitorrinco, fue lo único que pude vocalizar. Mi boca estaba seca, al contrario que el resto de mi cuerpo. Ese día comenzaba de forma aborrecible. ¡¡Maldito calor!! No había conseguido dormir apenas... Tres o cuatro horas, como máximo. Llevaba toda la noche con un calor horroroso. Y sí, el verano estaba empezando, sólo empezando... Tsk. No quería ni imaginar cómo sería el segundo mes, si sólo estábamos a finales del primero. Me moría de calor... Mi cama estaba empapada en sudor, al igual que todo yo. Maldita sea, era horroroso. Cuando los rayos comenzaron a salir por el horizonte y entraron a través de mi ventana, decidí que poco se podría hacer... Lo mejor sería darse una buena ducha fría.

Con un esfuerzo sobrehumano, me despegué de las sábanas de mi cama, con las que no me había atrevido a cubrir mi cuerpo, que sólo llevaba unos boxer negros. (Ni loco me pondría ese infernal pijama en una noche como esa.) Me senté en la cama tras incorporarme, y mirando al infinito moví la lengua y los labios, intentando humedecer mi boca. Si alguien hubiese estado delante de mí, se habría partido la caja. Miré el reloj a las ocho y siete de la mañana, sabiendo que en unas dos horas tendría que ir al bellísimo edificio del Kage (Más feo que un monumento de Belén Esteban... Los de Iwa no tenían el sentido del estilo arquitectónico nórdico, que era absolutamente perfecto. En cambio ellos, hala, ahí, en la roca, como los cavernícolas... Aunque no estaba tan mal para ser de piedra. Quizá me haya pasado con lo del monumento... En fin, volvamos al tema:) para realizar un entrenamiento junto a otras personas. No sabía la cantidad o la calidad de los demás, por lo que debía ir con pies de plomo.

Plomo... Plomo era lo que corría por mis venas en esos momentos... Así que tras mirar con deseo el baño, me levanté de la cama con una mueca de asfixia, y andé hacia el baño. Al llegar me tiré de cabeza al grifo, con boxer y todo, abriendo al instante el agua fría. Al momento, un buen chorro de agua helada salió de la ducha. Cuando esta tocó mi cuerpo, se me puso la piel de gallina, y una mueca de alivio se dibujó en mi cara. Por fin me deperté, gracias al agua, como era debido. Me dejé empapar por ella unos minutos, (ya sin boxer) rebajando así mi temperatura corporal, y después lavé mi cuerpo. Al salir, me di el lujo de poner mi aire acondicionado mientras me vestía, pues por la noche consumiría demasiado. Me puse una camiseta negra de manga larga, ceñida y sin adornos. Un pantalón también negro y largo, y las típicas sandalias ninja, ajustadas. Al salir, me coloqué mis accesorios: Un collar de cuero negro ceñido a la mitad del cuello, y tres pendientes de aro de plata en mi oreja izquierda. En la mano derecha me coloqué un anillo con un tribal, también plateado, y finalmente la banda de Iwa en el brazo.

Así, en mi frío ecosistema, me dispuse a desayunar tranquilamente y en abundancia: Un buen tazón de leche fría con cereales, un par de tostadas de tomate, un granizado de zumo de naranja y cinco polos de chocolate. El desayuno perfecto para empezar un día de entrenamiento... Mira tú por donde, ya no era tan aborrecible el día. Mientras desayunaba, recordé a mi maestro, y a esos días en los que el calor del País del Viento se asemejaba al que sufría en ese mismo momento. Era horroroso... Pero en su poblado se llevaba bien. Cerca había unas piscinas naturales, con el agua tan fría y cristalina como la del océano... Era perfecto. Nos bañábamos allí todos los días. Por ello también recordé mi vida anterior. Llena de dificultades, robos, peleas y soledad, en un ambiente que aseguraba mi muerte... Jé. Era increíble el cambio que mi vida había dado.

Así pues, tras terminar mi desayuno, salí de casa, dispuesto a llegar al Tsuchikage sin morir en el intento. Tras respirar hondo, salí de mi casa, volviendo al calor infernal del exterior... Y volví a entrar, a por algo que se me había olvidado y sería imprescindible.

De nuevo, salí de mi piso... Con un par de sprays, (Flús-flús de toda la vida.) uno en cada mano rellenos de agua helada hasta arriba. Y así, feliz de la vida, andé por las calles con mis sprays, echándome agua al jeto cada cinco segundos y a quien pasara y viera con calor... Tras jugar con unos chavales y sus pistolas de agua, decidí apresurarme, y a partir de ahí no me detuve hasta llegar al edificio del Kage. Tiré los sprays vacíos cerca de la puerta, para no presentarme con ellos al entrenamiento, y entré. Me dirigí directamente a la sala que me habían indicado en el aviso del entrenamiento, y antes de girar la esquina que la precedía, suspiré un momento. Debería concentrarme nada más entrar, demostrando así a mi Kage que merecía tenerme como shinobi. Así que, con decisión, giré la esquina a toda velocidad, decidido a entrar con firmeza y potencia. Sin embargo, no había tenido cuenta al espontáneo: Tras girar la esquina, me tropecé con Shika antes de entrar, pero mi velocidad me impidió rectificar mi paso, y sin poder evitarlo, me la llevé por delante.

Se abrió entonces la puerta del todo, y Shika y yo entramos rodando a la sala con un estruendo. Desde el suelo, confuso, ni siquiera sabía con qué me había chocado, pero distinguí las vestimentas del Tsuchikage... ¡¡El Tsuchikage!! Al momento me levanté de un salto, y con firmeza, me estiré, hablando en voz alta y clara:
-¡Buenos días, Kenko-sama! ¡Soy Nara Dártirus, gennin de Iwagakure! ¡Vengo por el entrenamiento privado que solicité realizar con usted!-
Se vio entonces mi aspecto: Mi altura era de un metro con setenta y siete. Era ligeramente delgado, pese a tener un cuerpo bien trabajado, y mi tono de piel, levemente pálido. Mi largo cabello liso llegaba hasta la altura de mi diafragma, recogido en una perfecta coleta baja. El color de este podía verse absolutamente negro, un negro metalizado, que se confundiría con la misma oscuridad. Mis ojos se embellecían con un color azul verdoso, notablemente oscuros, y las largas pestañas los hacían bastante llamativos. La nariz, fina y recta, y los labios suaves y finos también. Hablé de forma segura y decidida, hasta que me di cuenta de que con lo que había tropezado... Era Shika.
-¡¡S-S-Shika!! ¡Lo siento!-
Dejé entonces mi tono de firmeza, y me apresuré a ayudarla a levantarse. La conocía de una misión que nos habían asignado hacía poco, y me caía bastante bien... Por lo que en ese instante me moría de vergüenza.


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Fue: 18
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Vel: 17
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Res: 15

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Ninjutsu: 4
Taijutsu: 4
Genjutsu: 2

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Re: Entrenamiento con Kenko

Mensaje por Sonzu~ el Mar Jun 19, 2012 5:58 am

Poco después de haber llegado a la sala asignada apareció el Tsuchikage, a pesar del silencio que guardó los primeros momentos no dejaba de sonreír, por lo que correspondí su habitual gesto con una sonrisa tímida por mi parte, a la vez que le hacía una ligera reverencia para mostrarle mis respetos. El que no hubiera cambiado al pasar de rango no quitaba que fuera mi superior... Y como tal debía ser cortés.
Se disculpó de la tardanza, excusándose con haber tenido mucho papeleo. En verdad no me molestó esperarle, pues no tardó demasiado y una vez fui yo la que le retrasó en una misión. Me pareció una manera de estar en paz.

-No es molestia, señor, entiendo que se haya retrasado. -contesté, intentando quitar importancia al asunto.

El caso es que quería comenzar ya el entrenamiento, y yo no tenía muy claro lo que debía hacer. Ligeramente ruborizada debido a mi ignorancia, me dispuse a preguntarle y disipar así mis dudas, pero en esos instantes se abrió la puerta. La tenía delante y fui la primera en darme cuenta de ese detalle, aunque la sorpresa no fue menor, ya que no sabía que sería un entrenamiento en conjunto y no esperaba ver a nadie. Examiné la figura que entraba, y me arrepentí de no tener el Byakugan activado para no tener que haber esperado. Cuando el shinobi entró en la sala pude ver que se trataba de un compañero con quien ya había realizado una misión antes. Presentaba peor aspecto del que recordaba, no parecía haber pasado una mala noche... Pero intenté que el desconcierto que sentía a su aspecto no se notara, le saludé amablemente con la mano, esperando que no llegara el momento incómodo de tener que decir su nombre, pues no lo recordaba.

-Buenos días, ¿tú también vienes a entrenar? - pregunté tranquilamente. Por las disculpas que proporcionaba parecía que seríamos al menos tres....

Y pudo parecer que tres eran pocos, pues apenas hubo entrado el chico con mal aspecto una señorita de pelo rosa a la que también tuve el placer de conocer irrumpía de nuevo en la sala, pero antes de que la diera tiempo a saludar si quiera otro chico entró por detrás de ella llevándosela por delante, por lo que los dos entraron estrepitosamente cayendo al suelo. El chico de negro se levantó rápidamente ante su despiste, quizás sin darse cuenta de la chica que permanecía en el suelo, Me tapé la boca con la mano derecha, escapándoseme una pequeña risa nerviosa ante la divertida escena, y aún con una sonrisa alegre en el rotro, aguantando la carcajada, me aproximé a la kunoichi y le tendí la mano. A su vez, el chico que la había arrollado se daba cuenta de lo sucedido y la tendía su mano para ayudarla también.
Desde luego, el entrenamiento prometía...

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Re: Entrenamiento con Kenko

Mensaje por Sonzu~ el Mar Mar 12, 2013 8:07 am

Después de mucho pedírselo al Tsuchikage en los distintos encuentros que habíamos tenido a lo largo de mi estancia en Iwagakure, accedió por fin a mostrarme algunos de los secretos de la villa oculta de la roca. Tal vez mi estancia no fuera tan extensa como las de las gentes que viven aquí desde su más tierna infancia, como bien puede ser el caso de las tres personas con las que comparto sala de entrenamiento, pero sí me consideraba suficiente para decir que era prometedora. Había ciertos matices que debería mejorar con el tiempo, como bien eran el control de chakra y la inteligencia, puesto que mi especialidad era tener una gran fuerza con la que derribar a los enemigos y la velocidad de un relámpago; pero acabaría por limar esas asperezas y así poder seguir un camino ninja lleno de orgullo e ilusiones.

Viendo que los hechos se desarrollan de forma muy paciente, entablando Dártirus y Shika una conversación que sube de tono cuando tratan de discutir las diferencias del ketchup y el katchup, tomo la iniciativa de ir hacia Kenko para pedirle que me desvele lo tan ansiados secretos a los que solo él tiene acceso... Por ahora. Bien sabido es que las técnicas de la aldea solo las conoce el kage en un principio, pero su deber es enseñárselas a los alumnos que considere oportunos, y creo que va siendo hora de que desembuche. Al fin y al cabo tampoco le estoy rogando sobre la receta de albóndigas de su abuela. La de la mía tiene que ser por lo menos mil veces mejor, a pesar de que haya siglos desde que no las tomo.

No tardo mucho en covencerle, al menos teniendo en cuenta lo cabezota que puede llegar a ser. El tiempo es un tanto relativo. Tras hacerme una breve descripción sobre los jutsus y las cosas que pueden aportarme me aventuro a pedirle dos técnicas que bien pueden llegar a complementarse. La primera de ellas es llamada el Contrato de Gaia, con la que le obligo sacar un gran pergamino que parece llevar siempre con él para enseñármela. Después de un aprendizaje no demasiado complicado me aventuro a pedirle la más complicada de todas, o eso parece. Es la Ira de Gaia, completamente ofensiva y destructiva. Me llamó en cuanto me la dijo. Su aprendizaje es mucho más difícil en comparación a otros que haya hecho antes, incluso ha de hacerme una pequeña demostración para que tenga los primeros pasos en ejecutarla. Aún siendo un nivel mucho inferior a la gran destructividad de la técnica al completo, ya se ven los estragos que causa en la sala y la discusión de mis compañeros se rompe unos momentos para descubrir de dónde procede el escándalo. Por ahora parece que será suficiente para dominarla.

Técnicas aprendidas:

Gaia no keiyaku
Contrato de Gaia
Requisitos:
-Firmar el contrato con Gaia en el pergamino que tiene el Tsuchikage
-Sello con una mano mientras trasfieres
- Para que su efecto pueda usarse el que vaya a recibir el PCK o el PV debe haber firmado también el contrato de Gaia debe estar de acuerdo con el cambio
Tipo: Ninjutsu
Condición: Suplementaria
Rango: C
Chakra: El doble de la cantidad que quieras transferir, ya sea PCK o PV
Efecto: Permite que un ninja con el sello pueda transmitir parte de su PCK o su PV a otro usuario halla firmado el contrato
Descripción: Gaia es benevolente con los habitantes de Iwagakure, por ello, los ninjas pueden firmar un contrato con ella, en un pergamino que esta bajo la custodia del Tsuchikage, que les permite transferirse PCK o PV entre los que hayan firmado dicho contrato

Gaia no ikari
Ira de Gaia
Requisitos:
-Tener el Gaia no keiyaku
-Sello con una mano
Tipo: Ninjutsu
Condición: ofensiva
Rango: S
Alcance: 50 metros
Daño:
-Si da en el cuerpo del rival, 1000PV
-primeros 5 metros, 750PV
-los siguientes 10 metros (de 6-15 metros del impacto), 500PV
-los siguientes 20 metros (de16-30 metros del impacto), 400PV
-los últimos 20 metros (de 31-50 metros del impacto),200PV
Chakra: 800 PCK
Efecto: el usuario golpea el suelo, pared o techo, levantando brutalmente rocas de este que golpean a los objetivos en un radio de 50 metros
Descripción: Gracias al contrato de Gaia el ninja es capaz de obtener parte de su fuerza, mientras que su piel se ve cubierta de tatuajes tribales. El ninja es capaz de concentrar una gran cantidad de chakra en su puño, con el que golpea el suelo, levantando así grandes fragmentos del suelo, pared o techo al que golpee por la onda expansiva del puñetazo. Los fragmentos levantados de una manera brutalmente rápida llegan a causar daños mayores o menores dependiendo de el radio en el que este el enemigo. Los órganos del enemigo se ven severamente afectados, además el oponente u oponentes pierden el equilibrio cayendo al suelo.
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Sonzu~
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Re: Entrenamiento con Kenko

Mensaje por NM Fan Club #2 el Lun Abr 01, 2013 7:07 am

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Re: Entrenamiento con Kenko

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